Yo también tuve que aprender a detenerme y cuidarme.
Durante años viví en el mundo corporativo, liderando equipos y alcanzando grandes objetivos, pero también vi cómo muchas personas —incluyéndome— dejaban su salud y bienestar para después.
Comprendí que ningún logro tiene sentido si nuestro cuerpo y nuestra mente nos piden una pausa. Esa experiencia me llevó a formarme como coach de vida, luego en coaching nutricional y finalmente como nutricionista, para unir la ciencia de la nutrición con la historia y las necesidades de cada persona.